Hoy en día, en cualquier CPD, se alojan una gran cantidad de máquinas físicas, cada una de ellas con su propio sistema operativo y sus aplicaciones. Es muy común dedicar máquinas a tareas concretas (servidores de autenticación, terminadores de túneles, servidores web y de correo, etc.). Estos sistemas, muy frecuentemente, tienen porcentajes de uso medio por debajo del 20% de su capacidad. Un centro de datos con un gran número de máquinas físicas implica la disponibilidad de espacio físico para alojar los equipos, puntos de red para todos ellos, un consumo energético proporcional, costes altos asociados a operaciones de copia de seguridad y recuperación, así como un alto esfuerzo en operaciones de administración, con su coste asociado. Con la virtualización consolidamos varios sistemas operativos, aplicaciones y servicios en una única plataforma hardware, asignando dinámicamente los recursos disponibles para cubrir las necesidades funcionales y de negocio.